Cuando el porno no es la respuesta

Desde este blog tenemos la humilde intención de dar todas las posibilidades que podamos a todos aquellos que quieran dedicarse al mundo del porno, ya sea como modelos o dando el salto a la pantalla y realizar cine X. Deseamos que todos aquellos que tengan ese deseo lo vean cumplido y que no les falten oportunidades, pero ¿y si teniendo toda la información, la oportunidad y la preparación, no se consigue?

Bueno, pues hay que tener presente que tampoco es el fin del mundo. Para empezar hay que tener en cuenta lo que ya hemos hablado varias veces, las aptitudes: no todo el mundo, por muchas dotes actorales que se tengan, o mucha preparación que se haya conseguido, sirve para hacer porno. Son muchos los que se presentan a castings, o realizan cortos videos amateur, y aunque no tiene malas experiencias, deciden que no van a volver a intentarlo. Y otros que, aunque lleguen a trabajar en ello durante años, nunca consiguen sobresalir, y su carrera en el porno se concentra en una aparición vespertina al mes, que poco puede hacer por saciar sus ganas de fama y gloria.

Por eso, como en cualquier trabajo que realicemos, pero mucho más en este, hay que tener en cuenta una cosa: hay vida después del porno, e incluso más allá de él. Cuando alguien decide embarcarse en algún proyecto así, debe tener siempre una salida alternativa: otra afición, o algún interés que pueda no sólo sustituir un proyecto fallido, sino hacernos sentir plenos cuando ese proyecto se acaba. En otras palabras, que es importante tener un proyecto diferente a la actuación en el caso de que esto no resultara tan satisfactorio como queremos, o incluso cuando, siendo satisfactorio y dándonos alegría, se llega a su fin por el paso del tiempo, que también influye. No es un fracaso haberlo intentado con todas tus fuerzas y no haber recibido la satisfacción que esperabas, ni tampoco debe sentir que la vida se acaba cuando ya no se puede hacer una película porno. Todo debe tener una justa medida.

Hace poco saltó la noticia de que una actriz de telenovelas mexicanas había dejado su trabajo en un famoso canal para dedicarse al taxi, entrando a formar parte de Uber. A eso se le llama reciclarse, y además, con una sonrisa y muchas ganas de triunfar en un nuevo proyecto. Y eso es sin duda la actitud que hay que tener.